Western se convierte en casa para autores de libros infantiles

By on May 3, 2018

Hace tan sólo unas pocas semanas me vi frente a un aula llena de estudiantes a los que por primera vez daba clases y cuya experiencia con el idioma español les permitía vagamente decir ¡Hola!. Pude sentir como la adrenalina invadía mi cuerpo y como mil pensamientos corrieron por mi cabeza antes de decir las primeras palabras. Pero no es mi historia la que quiero contar. Es la de esos más de doscientos alumnos de primer nivel de español en las aulas de la facultad de Artes y Humanidades en Western que empezaron sin saber saludar en la lengua de Cervantes, luchando con la pronunciación de la “r”, a convertirse en creadores de una obra muy noble, con una intención llena de amor y de humildad.

El pasado 5 de abril, en la biblioteca Weldon de Western se dieron cita en un evento que duró todo el día más de ciento veinticinco estudiantes de primer nivel de español, el cual llamó la atención de todos los visitantes de la biblioteca. Como TA (teaching assistant) de español en la facultad de Artes y Humanidades pude ver, lleno de orgullo, cómo no hubo un solo minuto en que los estudiantes, con sus trajes de cuenta cuentos, no tuvieran que presentar a los curiosos sus historias, y relataran las experiencias al momento de escribirlas e ilustrarlas utilizando la plataforma en línea Storybook.
En cada fábula podía entreverse sueños alcanzados u otros ya no realizables, pero que aún les visitan en la almohada, como el “Conejo Soñador” que fue astronauta, aspiración de su autora, actual estudiante de segundo año de economía. Era palpable como afloraban sentimientos tan nobles como la honradez, en la historia de “El cliente más valioso” o “El oso trotamundos”. Los autores del primero, Vera y Harry, son estudiantes de negocios y su protagonista devuelve su billetera al dueño aún sabiendo que que éste lo había estafado, porque la honestidad es más importante; el segundo relato pertenece a un estudiante de enfermería con la vocación internacionalista de ir esparciendo salud en un mundo tan frágil como el que actualmente vivimos. Fue visible cómo cada quien tiene una historia que contar, desde su formación.
Esta es la segunda edición de este evento en Western. El año pasado se hizo un ejercicio piloto con menos afluencia de público. Sin embargo, es evidente su impacto al ver el número de estudiantes que participaron este año y al evaluar la cantidad y la calidad de las historias presentadas. El objetivo de este evento y la razón por la cual los estudiantes pusieron lo mejor de sí es que los libros serán donados a la escuela para niños con necesidades especiales “La Edad de Oro” en Holguín, Cuba, institución que la Facultad de Artes y Humanidades de Western lleva visitando desde el inicio de las relaciones con la Universidad de Holguín y donde año tras año, tanto los niños, como nuestros estudiantes, dejan una marca imborrable en el corazón del otro.

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