Unificación, un reto histórico …

By on June 11, 2014

He aprendido que en la vida no existen los problemas, sino las oportunidades. Oportunidades de identificar situaciones en la comunidad que nos inquietan y nos gustaría poder cambiar.

Se me ocurre por ejemplo el practicar algunas características básicas del buen diálogo: respeto mutuo; prestar atención y empatía a los demás; expresarse con sinceridad y claridad para que los demás nos entiendan; regular el diálogo siguiendo procedimientos que garanticen la participación equitativa (callemos al que grita más fuerte!); integrar las ideas de todos para llegar a una proposición que convenza a todos; concentrarse en buscar la mejor evidencia y en tomar la mejor decisión.

Suena fácil, ¿pero por qué no lo hacemos? ¿Qué problema de nuestra comunidad nos preocupa más?

En mi perspectiva, lo que más me preocupa es la tensión que existe dentro de nuestra misma comunidad. ¿Quiénes la provocan? ¿Qué tiene que pasar para que logremos la unificación?

No es un secreto el crecimiento de la comunidad latina en los últimos años. Pero a los hispanos de London nos falta mucho por crecer en cuanto a liderazgo y representación política. Esto impide nuestro desarrollo.

Nuestra presencia aquí ya es ineludible, pero la sola presencia numérica no nos da derecho ni autoridad. La autoridad proviene del hecho de ser protagonistas y no simples espectadores. Solo entonces merecemos respeto y reconocimiento por la ‘host community’. No basta con que seamos muchos, no basta con la cantidad, es necesario y urgente la calidad en los líderes.

La comunidad hispana enfrenta múltiples retos: estabilidad económica, nivel académico, calidad de vida, altos niveles de desempleo, documentación legal y acceso a vivienda. No hemos logrado desarrollar un modelo de vida auto-sostenible. En general, no podemos cuidar de nosotros mismos. Requerimos de la bondad de las personas con poder y recursos –OntarioWorks, Wellfare, EI, OSAP, etc. Los latinoamericanos somos casi el 10 por ciento de la población de la ciudad y tenemos cero por ciento de representación política en London.

Hablar de la presencia hispana en esta ciudad es, en nuestros días, una obviedad. Es cierto, somos una comunidad jóven en edad de trabajar y algunos vienen con hijos o tienen hijos tan pronto ingresan a este país. Estos hijos crecen dentro de la cultura canadiense y se debilita el vínculo que sus padres tienen con Latinoamérica.

Falta más espíritu de cooperación me comentan amigos y lectores. Y a eso agregaría que las organizaciones y los negocios hispanos no han trabajado juntos. El liderazgo además de fuerte, tiene que ser honesto. Sino, no sirve.

Es momento de pensar en la unificación de los latinoamericanos. Debemos dejar de ser colombianos, salvadoreños, mexicanos, ecuatorianos, chilenos, argentinos o peruanos ya que en Canadá estamos obligados a ser una sola fuerza con el idioma español como elemento unificador. En mis varias conversaciones me puedo dar cuanta que los hispanos estamos más pendientes de la política en los países latinoamericanos que la de esta ciudad, provincia y nación. Los hispanos exhiben un gran amor por su patria y esta es una constante en otros grupos latinos. Pero el amor al país natal no debe cegar el compromiso que todos tenemos con la comunidad y la ciudad a la que pertenecemos, que nos dio la bienvenida y junto a la cual nos forjamos para una mejor vida.

Los invito a explorar cuáles son las cuestiones prioritarias e importantes para nuestra comunidad latinoamericana y decidir finalmente sobre cuál intervenir. Estos son retos reales que tienen consecuencias reales.

¿Y usted qué opina?

 

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