Pintores y pintura colonial en México

By on December 13, 2018

El arte es una de las maneras más bellas y entretenidas de acercarse al estudio de la cultura y la historia. Las imágenes, en particular las de siglos pasados, son una ventana al mundo intelectual, emocional y material de nuestros antepasados. Con esta curiosidad de conocer el pasado por medio de lo visual, fue que me acerqué al estudio de la pintura colonial hace más de 15 años.

Durante esta larga trayectoria he aprendido que no sólo las imágenes “hablan” si uno las sabe escuchar, sino también lo hacen los materiales de los cuales están hechas. Así mismo, el proceso que lleva a cabo el pintor para crear su obra también es relevante para el estudio del arte. La producción de arte, pues, es todo un sistema con diversos engranajes que el historiador puede desarmar, recomponer, comparar, analizar y explicar.
En mi investigación de doctorado en Western decidí enfocarme en una parte muy particular de ese sistema de la producción artística: las llamadas “escuelas locales de pintura”. En el mundo del arte, así como en la economía, existen ciudades que son un polo de atracción para artistas, museos, coleccionistas, patrocinadores, etc., porque cuentan con infraestructura y capital para apoyar y producir arte. Al mismo tiempo, hay otras ciudades que se entienden como “periferia”, las cuales dependen de estos centros y es allí donde se concentran los “artistas menores” o “locales” quienes, o no pudieron triunfar en el centro o encontraron condiciones de competencia más favorables fuera de él.
Durante la época colonial, en lo que hoy es México, existían dos ciudades que eran sumamente importantes para la cultura y el arte: Ciudad de México y Puebla. En ellas vivían los pintores más famosos y se producía el arte que, hasta hoy, identifica este periodo del arte mexicano. Sin embargo, también había pintores fuera de esas ciudades, en las “periferias”. Estos artistas de las periferias generalmente son ignorados por los historiadores, pero, en mi opinión, son los más interesantes porque son la mayoría. Estudiarlos a ellos nos da una idea más cercana a lo que realmente significaba ser pintor en los siglos de la Colonia, porque pocos eran los que se convertían en grandes maestros del arte.
Mi objetivo en el doctorado es estudiar a un grupo de estos pintores que trabajaron fuera de los centros artísticos, en una parte de lo que fue la Nueva Galicia y que corresponde a los actuales Estados de Jalisco, Zacatecas, Aguascalientes y parte de Michoacán. En esta zona, los pintores viajaban de una ciudad a otra para cumplir encargos y, en esos viajes, intercambiaban ideas, técnicas, materiales y una manera particular de entender la pintura, un “estilo”. Este trabajo permitirá entender mejor el mundo de la pintura colonial en la Nueva España y se sumará a los recientes esfuerzos de los investigadores por estudiar a esos otros artistas que quizás no son grandes nombres, pero que también contribuyen a la historia del arte.

Autora: María Laura Flores Barba

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