Nuestro reto: compromiso con London

By on May 10, 2013

En esta oportunidad me voy a referir al reto formidable que representan nuestros sueños y aspiraciones como inmigrantes. Es imperativo para nuestra comunidad el conocer quiénes somos, qué deseamos y que posibilidades ofrece London para lograrlo.

Cuando converso con varios inmigrantes, sus expectativas parecen modestas. Sus aspiraciones volaban más alto al llegar, pero ven un techo que es difícil de superar.

Ese techo pueden ser condiciones socioeconómicas que no invitan al optimismo. También los techos pueden ser respecto al idioma, otro factor fundamental de integración. Como inmigrantes, hacemos todo lo que está de nuestra parte para que nuestros hijos puedan situarse mejor que nosotros en este país. Ese debiera ser nuestro motivador más grande.

Mi experiencia en Canadá, como inmigrante, ha sido distinta y me obliga a una nueva reflexión en cuanto a los derechos y los deberes como ‘newcomer.’ Y en particular a los deberes para con la sociedad que nos ha recibido. Si es cierto que como inmigrantes tenemos derechos, también tenemos obligaciones.

Los derechos son los derechos humanos de acceso a la salud, a la enseñanza, a la vivienda, a la seguridad, a los derechos laborales, etc. Los deberes son los de cualquier ciudadano y además los provenidos de la ‘host community’ que tiene derecho a que el respeto a la idiosincrasia y estilo de vida se mantenga. Debemos aprender que el respeto a las normas y valores, usos y costumbres de la sociedad que nos acoge constituye la base mínima de lo que se espera de nosotros inmigrantes de la hospitalidad de London.

Cierto, todos nosotros esperamos en London una sociedad justa, respetuosa, no discriminatoria y favorable. Pero al mismo tiempo, todos los que venimos debemos ser conscientes de que Canadá tiene como colectividad, sus normas y sus derechos.

En realidad la gente no emigra por gusto. Sin embargo, el reto que propongo es que debemos buscar que los inmigrantes seamos considerados ciudadanos de pleno derecho.

Mi propuesta en concreto. Acostumbrémonos a Canadá, as su frío, a su comida. Hagamos amigos, extendamos nuestra familia. Miremos y aprendamos de los canadienses. Escojamos lo mejor de ambas culturas. Cuide y aporte a la educación de sus hijos y la relación con ellos.

Y por favor, aprenda inglés, hable español en casa. Hay una razón por que La Jornada es un periódico bilingüe -muchos canadienses esperan que los inmigrantes aprendan a hablar inglés lo antes posible. Si usted sabe hablar inglés, tendrá una ventaja con relación a aquellos que no lo saben hablar. Los invito a leer el contenido que publicamos en ingles en cada edición. Contenido por demás interesante e informativo. Aprendamos más de Canadá. Vivamos con canadienses.

¿Aceptan el reto?

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