Nombres Problemáticos para COVID-19: Una Lección que Deberíamos Haber Aprendido de la Gripe “Española”

By on January 29, 2021

A medida que la Primera Guerra Mundial se acercaba a su fin, se propagaba un nuevo virus mortal. De 1918 a 1919, la llamada gripe “española” cobró la vida de 50 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, el virus en realidad no vino de España, de hecho, España fue solo el primer país en informar abiertamente que una nueva enfermedad se estaba apoderando rápidamente de su población. Al final, la asociación de España con la pandemia cambió por siempre la forma en que el mundo piensa sobre dicho país.

Cuatro años antes del brote de COVID-19, la Organización Mundial de la Salud utilizó este ejemplo de la gripe “española” para pedir a los científicos, gobiernos y medios de comunicación que se abstuvieran de llamar las enfermedades por su ubicación geográfica, afirmando que hacerlo tiene efectos negativos en las naciones, economías y personas.

Sin embargo, en marzo de 2020 con la aparición del COVID-19, se siguió en la misma manera problemática. El ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al COVID-19 como el “China Virus” o el “Wuhan Flu” porque fue el primer país en reportarlo. Muchos medios de comunicación conservadores, así como sus partidarios, siguieron su ejemplo y comenzaron a usar estos términos despectivos para referirse al virus a pesar de las críticas que estos términos alimentan una retórica anti-asiática, una retórica que tiene graves consecuencias. En un año, la discriminación contra los asiáticos ha aumentado. La violencia se ha manifestado en niveles comerciales, de vivienda e inclusive físicos, mientras las teorías conspirativas sobre el virus fabricado en China siguen extendiéndose rápidamente por la internet.

En conclusión, asociar una enfermedad con una nación extranjera promueve el racismo y la xenofobia. El mensaje que han divulgado personas públicas como Donald Trump, debe llevarnos a revisar y hacer conciencia sobre cómo utilizamos el lenguaje y los nacionalismos. Nosotros tenemos el poder de cambiar la forma de comunicarnos. Como personas que pertenecemos a diferentes comunidades culturales, recomiendo que no participemos en esta retórica racista y en su lugar promovamos el uso de los nombres científicos del virus.

Hanna Barnett es una estudiante de maestría en Hispanic Studies en Western University.

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