Melissa Mojica, la judoca que aprendió con las lesiones a ser paciente

By on March 8, 2018

Pese a haber sufrido graves lesiones de rodilla y en la columna vertebral que pudieron dejarla inválida, y algún serio revés personal como la muerte de su padre, la judoca puertorriqueña Melissa Mojica se ha sobrepuesto a las circunstancias y prepara, con más ganas cada vez, su cuarto ciclo olímpico seguido.

“Uno empieza a vivir la vida sin saber lo que hay mañana. He estado en tres ciclos olímpicos y he aprendido a ser paciente y a conocer el mundo”, destacó Mojica (San Juan, 1983) al repasar su vida para Efe.
Aunque tras los Juegos Olímpicos de Río 2016 la judoca, que compite en la máxima categoría de +78 kilos, pensó (y no era la primera vez) en la retirada, actualmente prepara su participación en el Abierto de Madrid de junio y luego se marchará a entrenar a Italia.
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla (Colombia), en julio, serán la primera cita importante de su nuevo ciclo.
Después de haber sido campeona en Copa Mundial y Campeonatos Panamericanos, así como dos veces olímpica (Londres 2012 y Río 2016), Mojica está convencida de que esas experiencias, “que no todos han tenido”, le han servido para “tener más empatía con las demás personas”.
“Al ser atleta, puedo pensar que todo ha sido bueno”, aseguró la judoca, a quien, sin embargo, el primer deporte que la conquistó fue el atletismo.
Desde joven destacó en el lanzamiento de la bala y del martillo, y también probó con la halterofilia. Pero el exjudoca y entrenador de la Universidad de Metropolitana Luis Martínez la aconsejó que probase, por su físico, con el deporte de combate.
Fue entonces que, tras varios meses practicando el judo, Mojica debutó a nivel internacional en el Campeonato Panamericano de 2005 que se celebró en Caguas, municipio cercano a San Juan.
Pronto tuvo que viajar a diferentes partes del mundo para preparar sus siguientes compromisos, entre ellos los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena 2006.
“Fue difícil porque no estaba acostumbrada a dejar mi casa y alejarme de mi familia”, recordó Mojica.
En esa época, al padre de Mojica le diagnosticaron cáncer de colon, enfermedad de la que murió un tiempo después de la competición en Colombia.
“Fue un año bien agotador”, admitió la judoca, que, debido a todo lo que vivió y sufrió, decidió retirarse. Culpó al deporte por no haberle permitido estar más tiempo con su familia en aquel momento.
“Culpé al judo. Pero, después de un tiempo, mi entrenador, José Pérez, me convenció para continuar”, relató Mojica, quien regresó a la competición y se clasificó para los Juegos Panamericanos de Río 2007.
En los tres años siguiente, Mojica continuó compitiendo por la Universidad del Turabo en Puerto Rico en las disciplinas de lanzamiento de peso, martillo, judo y levantamiento de pesas.
Su plan era prepararse lo mejor posible para participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010. Y lo hizo: ganó su categoría de +78 kilos al derrotar a la campeona de la Copa Mundial de aquel entonces, la mexicana Vanessa Zambotti.
En ese mismo año 2010 se graduó del centro universitario y pudo concentrarse principalmente en los deportes, ya con preferencia por el judo.
Un año más tarde continuó cosechando grandes logros cuando en la IV Copa Mundial de El Salvador ganó la medalla de oro en su división de +78 kilos al derrotar a la venezolana Geovanna Blanco.
Ese mismo año, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Mojica cayó en el combate final ante la cubana Idalys Ortiz.
Su insistencia encontró premio con su primera participación olímpica, en los Juegos de Londres 2012. Aunque allí no logró alcanzar el podio, fue coprotagonista de uno de los momentos históricos del olimpismo cuando se enfrentó, y ganó, a Wojdan Shaherkani, la primera mujer saudí que competía en unos Juegos.
Pero junto a los éxitos y los momentos felices, el deporte también ha causado a Mojica serios problemas en forma de lesiones.
La más grave ocurrió cuando se entrenaba con un judoca en un club local. Allí, según contó a Efe, el judoca la alzó para tirarla. Su cabeza chocó contra el tatami y, a la vez, su rival le cayó encima.
“Estuve como 30 segundos inconsciente, no sentía las piernas, no sabía donde estaba, ni podía decir mi nombre”, recordó Mojica de aquel momento que pudo haberla dejado parapléjica.
“La columna se comprimió un poco. Estuve un año y medio fuera”, añadió.
Tras ese tiempo inactiva, se recuperó y se clasificó para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, donde ganó la medalla de plata al caer en el combate final ante la cubana Idallis Ortiz.
No obstante, un tiempo después, y también entrenando, Mojica se desgarró varios tendones de la rodilla derecha, lo que volvió a alejarla de la competencia. Se perdió, entre otras competiciones, los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.
Sin embargo, la ganas de seguir compitiendo eran excesivas para Mojica. Una vez recuperada, se clasificó para los Juegos Olímpicos de Río’16 al ubicarse entre las primeras 14 del mundo.
Gracias a su carrera y a sus destacados resultados, Mojica fue miembro de la Junta del Atleta a Tiempo Completo, del Departamento de Recreación y Deportes de Puerto Rico, hasta ese año 2016.
“Me pagaban 2.000 dólares mensuales, que me daban para algunos de mis gastos”, señaló Mojica, quien, pese a que en Puerto Rico no existen ligas profesionales de judo, ha ido de refuerzo a la de Brasil.
Los Juegos de Barranquilla son su objetivo inminente. Los Panamericanos de Lima 2019 podrían ser el siguiente. Los Olímpicos de Tokio 2020, quién sabe. Ella prefiere ir año a año. No en vano la paciencia es una de sus virtudes. efe

Jorge J. Muñiz Ortiz

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