Me convertí en extranjera y lo que más extrañaba de México era la comida

By on June 11, 2021

TENDIENDO PUENTES

Viajar, sin duda, enriquece. Hace tres años viajé de México a Canadá. Al principio todo era nuevo y me convertí en una especie de turista adaptándome a mi nueva vida. Sin embargo, inevitablemente, llegó la nostalgia, ese sentimiento de anhelo de mi pasado: recordaba la comida, todos los lugares que solía visitar, amigos y familia.

Como extranjera también debí enfrentarme al idioma, no sabía hablar inglés y me metí a grupos de conversación en diferentes lugares de la ciudad. Fui a bibliotecas, universidades e iglesias para aprender a comunicarme. En todos esos grupos nos pedían hablar de nuestra cultura, me di cuenta de que la mayoría de mis compañeros terminaban hablando de la comida, hablábamos de los platillos típicos de nuestras ciudades y también de lo que comíamos en las fiestas y en la vida diaria. Fue fascinante aprender de tantas culturas las variedades de platillos de todo el mundo.

Cuando regresé a México por primera vez después de dos años, me preguntaban por lo que más extrañaba de México e inmediatamente lo primero en que pensaba era en la comida. Lo que más extraño es la comida, pero no extraño el plato por sí solo, extraño el contexto en el que me comía mis platillos favoritos: la torta ahogada de Guadalajara que disfrutaba los sábados después de trabajar con una cerveza helada con mis compañeros; los tacos al vapor de camarón endiablado que solía comer en el puesto de Doña Rosa los domingos en el Tianguis del Sol.

Una de las formas que me ha permitido recordar la gastronomía y aliviar esa nostalgia ha sido la narrativa. A partir de un seminario de literatura del siglo XIX revisamos dos novelas, Pepita Jiménez y Cecilia Valdés. En ambas novelas se mencionan la comida y los festines de aquella época, lo que me hizo pensar en cómo la comida es parte de mi identidad como mexicana.

Para entender cómo se conforma la identidad culinaria es necesario también entender el nacionalismo que se conformó desde el siglo XIX y que surgió a partir del patriotismo para luchar por la independencia de España.
Durante el siglo XIX se produjeron muchos cambios en México que se reflejaron en el género narrativo, los autores de esta época dieron prioridad a temas nacionalistas por el contexto independentista de la época. Se publicaron novelas históricas en las que se puede encontrar el elemento culinario que estaba dando lugar a la gastronomía mexicana. Entre algunos ejemplos tenemos al autor Fernández de Lizardi con su novela Periquillo Sarniento (1816); medio siglo después, Luis G. Inclán con su novela Astucia (1890); José Tomás de Cuéllar con Ensalada de pollos (1869), Manuel Payno y su obra Los bandidos de Río Frío (1889). Por supuesto se publicaron muchísimas novelas más, pero estos autores se destacan por darle especial atención a la gastronomía. Es, pues, un deleite, leer la narrativa mexicana y recordar mis platillos favoritos y el contexto en el que los disfrutaba.

“Come, lee y bebe que la vida es breve”.

Por Fátima Pérez
Western University

Aiming to engage in a fluent dialogue with the London Hispanic community, members of the Hispanic Studies program at Western University share their interests, ideas and projects in a column exclusively for La Jornada.

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