¿Más secularización?

By on April 10, 2014

Muchos nos preguntamos que le ha sucedido a Canadá. Ha decir verdad, el conocimiento que tengo de este país ha ido cambiando drásticamente. Esto es lo que ha pasado: Canadá se ha movido de ser un país tradicional a una sociedad secular donde la postura correctamente-política está por encima de todo.

De acuerdo a Wikipedia, la secularización es el paso de algo o alguien de una esfera religiosa a una civil o no-teológica. También significa el paso de algo o alguien que estaba bajo el ámbito de una doctrina religiosa (siguiendo sus reglas o preceptos), a la estructura secular, laica o mundanal. La secularización también se refiere al proceso que experimentan algunos Estados o territorios cuando diversas instituciones y bienes pasan de la esfera religiosa a la civil. Con la secularización, lo sagrado y lo religioso se hacen más privados y ceden su preeminencia pública a la sociedad en general.

Y ahí está el detalle, como diría Cantiflas. Cuando se lee la historia de Canadá encontramos que los padres fundadores creían en una sociedad justa donde se promoviera la libertad, se enseñara historia, así como comportamiento civil. Pero lo que no se quería era que el gobierno no se entrometiera en la vida de sus ciudadanos. Por ejemplo, que ninguna religión se impusiera en ningún canadiense. En este punto solo basta recordar las guerras sangrientas que se peleaban todo el tiempo sobre religión. Por eso, miles huyeron al ‘nuevo mundo’ para escapar de la opresión.

Es claro ver que el sistema judicial fue fundado en Canadá con bases judeocristianas. Pero pareciera que nuestra sociedad se ha alejado de esos valores y ahora es imposible pensar en hacer alusión a ello. El sistema secular grita cuando se hace referencia al cristianismo y nos dice que ‘estamos imponiendo religión’ si hacemos o decimos Merry Christmas y no happy holidays. C’mon! Nos dicen que otras personas no creen en Jesús y que debemos respetar. Tomemos por ejemplo a un niño que asiste a la escuela pública y vive en un hogar secular, lo más probable es que sepa poco o nada acerca de Jesús, porque las escuelas están asustadas, temerosas de mencionar el nombre Jesús.

Traigo esto a colación ya que cuando se tiene una sociedad secular progresiva, en oposición a una sociedad tradicional, el comportamiento se altera. Menos juicios se pueden hacer y suceden cambios en la sociedad y la cultura. Se ven los crímenes de antes, más permisibles hoy. Por ejemplo, el aborto es aceptable, el uso y venta de drogas son también cada vez más aceptables. Hasta la institución del matrimonio ha cambiado. Y con esto va cambiando la actitud y comportamiento de nuestros hijos porque ellos al ir creciendo van tomando lo que nosotros, los adultos, hacemos.

Cierto, cuando me mudé a Canadá ya sabía del secularismo que perneaba al país pero nunca anticipe semejante aceleración. Lo único que puedo decir es que veo a una nación más débil, menos disciplinada, menos motivada, menos generoso ya que la ‘religión del secularismo’ predica solo acerca del ‘yo’. No existe lo bueno o lo malo, no hay que responder a un poder superior.

Los problemas del país vienen de dos áreas. La primera es un factor interno que debilita nuestra unidad. En el nivel externo, vemos el rápido avance del secularismo. El secularismo siempre ha sido, históricamente, la causa de los problemas sociales de todas las culturas. Lo que se vive es una pelea entre morales religiosas y los derechos seculares en un país con raíces judeocristianas.

Muchos me dicen que no me preocupe y que por eso enseñan clases de ética en las escuelas. Pero dudo que esas clases hagan alguna diferencia, porque el problema no es que la gente ‘no sepa’ que es lo correcto, lo bueno. El problema es que ellos prefieren ‘no hacer’ lo que es correcto. El problema no es un problema de información, es un problema de carácter.

El corazón de mi preocupación proviene de hecho de que pareciera ser un plan muy bien diseñado para imponer el secularismo a todos. Me parecen bien las opciones privadas, pero me incomoda cuando esa opciones sea me sean forzadas.

Cuando nos preguntemos a donde se han ido nuestros valores judeocristianos, les invito a recordar esta editorial.

¿Y usted que opina?

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