La verdadera lucha de las mujeres

By on March 10, 2019

En estas fechas se acostumbra reconocer los derechos de la mujer, algo esencial en toda sociedad civilizada. Pero, a veces se observa que, en el afán por impulsar y reconocer la obra de las mujeres, ciertos sectores del así llamado feminismo tienden a ver al varón como su gran enemigo, y hacen de esa lucha el gran propósito de sus vidas. ¿Pero, vale la pena una lucha de esa naturaleza?

De acuerdo con la Biblia, nuestra verdadera lucha es contra entes muy perversos y destructivos: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Por tanto, nuestra lucha no es contra los hombres o el machismo, sino contra Satanás, porque bajo su influencia, cualquier persona, hombre o mujer, puede transformarse en canal de maldición, dolor y destrucción para sus semejantes.

El propósito de vivir

La verdadera razón de la vida de la mujer debiera ser estar con Cristo, tal como él dijo: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer” (S. Juan 15:4, 5). ¿Por qué hemos de esforzarnos por estar a su lado? Porque Jesús es el único Hombre capaz de amarnos, entendernos, ayudarnos y salvarnos, el único Hombre que quiere vivir con nosotras para siempre.
Dios tiene un precioso mensaje de amor para ti:
“No tengas miedo, porque no serás avergonzada. No te desanimes, porque no serás humillada”. . . Porque tu Creador es tu marido, su nombre es el SEÑOR Todopoderoso. . . él es conocido como el Dios de todo el mundo. . . El SEÑOR te ha llamado y tu Dios dice:. . . “Lleno de compasión, me volveré a unir a ti. . . Te mostraré compasión con fiel amor eterno”. Lo dice el SEÑOR, tu Salvador. . “Aunque se muevan los montes y tiemblen las colinas, mi amor por ti seguirá firme y mi pacto de paz no tambaleará”. Lo dice el SEÑOR, que se compadece de ti. . . El SEÑOR enseóará a todos tus hijos, la prosperidad de ellos será abundante. La justicia salvadora te restaurará. Estarás a salvo de la opresión y ya no tendrás nada que temer porque el terror se mantendrá lejos de ti. . . No tendrá éxito ningún arma que se fabrique para hacerte daóo. Demostrarás la falsedad de todo aquel que hable contra ti en un tribunal. Esas son las ventajas de que gozarán los siervos del SEóOR y la salvación que les daré. El SEÑOR lo ha decidido así (Isaías 54:4-17, PDT).1

Poder para las mujeres

La Biblia dice que Dios ha prometido un verdadero poder para las mujeres: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13), y “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8).
Estas promesas están vigentes para toda mujer que desee experimentar el poder de la Palabra de Dios. El Espíritu Santo es importante porque es quien produce los grandes cambios en la vida. La Biblia dice: “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22, 23). Es privilegio de todas las mujeres reflejar el carácter de Dios. No somos perfectas. Necesitamos la conducción del Espíritu Santo.

Existimos para un propósito: traer gloria a Dios

La escritora cristiana White recomendó a las damas vivir con propósitos más elevados: “Todas las que trabajan para Dios deben reunir los atributos de Marta y los de María: una disposición a servir y un sincero amor a la verdad. El yo y el egoísmo deben ser eliminados de la vida. Dios pide obreras fervientes, que sean prudentes, cordiales, tiernas y fieles a los buenos principios. Llama a mujeres perseverantes, que aparten su atención del yo y la conveniencia personal, y la concentren en Cristo”.
Y recalcó: “El propósito de [toda mujer] debiera ser fijarse blancos elevados para la vida”.

Conclusión

Si deseamos ser recordadas con carióo, hagamos el bien. Ama a Jesús con todo tu corazón, pues él ya te amaba desde antes de que nacieras. él extiende su mano a través de los cielos para alcanzar tu mano. ¡Tómate de esa preciosa mano ahora mismo y nunca te sueltes de ella!

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