¡Hablémosles en Español!

By on July 27, 2016

A menudo los padres latinos nos sentimos muy orgullosos de lo bien que hablan inglés nuestros hijos, especialmente si comparamos su inglés con el nuestro, que parece que nunca mejore.

Sin embargo, muchas veces este dominio del inglés, o el francés en otras partes de Canadá, viene ligado a la progresiva pérdida de la lengua de la familia, en nuestro caso el español. Numerosos estudios lingüísticos recientes han demostrado que los hijos de inmigrantes, así y todo siendo bilingües, no consiguen un nivel óptimo de la lengua familiar, incluso cuando en casa siempre se hable esa lengua. Otras veces, los estudios demuestran que los niños desarrollan la lengua de forma adecuada, pero que a medida que se escolarizan en la lengua dominante, van perdiendo habilidades en su primera lengua, la lengua de la familia. Este fenómeno no es exclusivo del español y se ha documentado en muchas otras lenguas de herencia (coreano, árabe, portugués, italiano, griego, polaco, etc.).
Desde mi punto de vista, una de las grandes ventajas de ser hijo o nieto de inmigrantes es crecer de forma bilingüe o multilingüe, una riqueza no sólo cultural y lingüística sino también cognitiva, según apuntan muchos estudios neurolingüísticos. Pero para que esta riqueza continúe a lo largo de la vida de nuestros hijos, debemos potenciarla. Debemos favorecer siempre la lengua minoritaria, ya que la lengua mayoritaria de la sociedad se desarrollará sin dificultad. Es decir, que nuestra atención debería estar centrada en que nuestros hijos amplíen el español y no el inglés. Ningún estudio científico indica que la lengua mayoritaria, – el inglés en este caso-, no se desarrolle de forma totalmente nativa en chicos criados en un entorno norteamericano.
A continuación me gustaría ofrecer algunas prácticas para desarrollar y preservar el español en nuestros hijos:
– Siéntase orgulloso de su origen y haga que sus hijos vean positivamente ser canadiense y algo más (colombiano, salvadoreño, venezolano, etc). Dos mejor que uno.
– Sea consistente con el uso de la lengua tanto en casa como fuera, incluso si su esposo/a no habla español. Diríjase a sus hijos siempre en español, también cuando contesten en inglés.
– Haga que reformulen lo que han dicho en español, por ejemplo haciendo ver que no ha entendido lo que le han dicho en inglés.
– Léales cuentos, e intente que lean en español. Póngales dibujos animados, series y películas en español.
– Hágales estudiar otra lengua, por ejemplo, lléveles a la escuela francesa o de inmersión en francés, ya que la escuela bilingüe favorece que la mente del niño no siempre piense en inglés, y que el niño se acostumbre a utilizar una lengua para cada contexto. Es decir, el multilingüismo potencia más multilingüismo, en cambio, la educación monolingüe favorece una vida monolingüe. No tenga miedo a las confusiones lingüísticas, son comunes y duran poco.
– Sea paciente con los niños cuando son pequeños y no cambie al inglés para que el niño hable antes. Todos los estudios demuestran que los bilingües tardan más en hablar, pero que en poco tiempo desarrollan las dos lenguas sin problemas.
– Mantenga lazos estrechos con la familia de origen (abuelos, tíos, primos), y si puede, viaje a su país con los niños.

Espero que estos consejos le sean útiles. Estoy segura de que sus hijos, cuando sean mayores, apreciarán el esfuerzo que usted hizo para que mantuvieran el español, lengua que les puede abrir muchas puertas en el futuro.

 

Por Silvia Perpiñán, Ph.D.
Associate Professor, Hispanic Studies & Program of Linguistics

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