Elije ser feliz

By on February 12, 2016

Alguien le preguntó a un anciano qué le había robado el gozo la mayor parte de su vida, y él respondió con una frase cargada de sabiduría: “Las cosas que nunca sucedieron”.

En el transcurso de mi vida y en mi trato con la gente he llegado a la conclusión de que la mayor parte de las personas sufren de infelicidad, angustia y depresión, no por las cosas que tengan o no tengan, sino por la ansiedad de las cosas que nunca sucedieron ni sucederán.

La frase “las cosas que nunca sucedieron” implica miedo. Miedo a no alcanzar la norma, miedo al abandono, miedo a lo que podría ser. Ese miedo nos paraliza y nos roba la posibilidad de disfrutar el presente. Quiero compartir con usted algunos recursos que nos ayudarán a superar esos miedos y a ser felices en la vida.

La risa
Quienes ríen más y más a menudo tienen más posibilidades de ser felices que quienes no lo hacen. La mayoría de las personas ha perdido la capacidad de sonreír, y se excusan diciendo que ya son adultos, que están muy ocupados o que no tienen tiempo para niñerías.
La risa puede no solucionar nuestros problemas, pero puede mejorar nuestra actitud ante la adversidad, y así ayudarnos a enfrentarla. La actitud es más importante que la aptitud.
Se ha comprobado que los pensamientos de descontento, amargura y rencor pueden producir enfermedades reales; mientras que los pensamientos de gratitud, alegría y felicidad influyen de tal modo sobre el organismo que contribuyen a la salud y el bienestar. La Biblia dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos” (Proverbios 17:22).

El optimismo
El optimismo es el primo hermano de la risa. Quienes han aprendido a reír suelen tener una actitud más positiva ante la vida, y suelen ser más entusiastas que el resto de la gente. Se dice que todo es según el color del cristal con que se miran las cosas, así que si usamos “lentes” de color negro, veremos todo oscuro, sombrío.

A cierto joven, mientras dormía, se le untó queso en mal estado debajo de la nariz. Cuando despertó se quejó de que su cuarto olía mal, cuando salió hacia la cocina dijo que la cocina también apestaba, y al salir a la calle su reclamo gritó desesperado: “Hoy, el mundo apesta”. Este incidente, aunque absurdo y prosaico, confirma que el ser humano es obra de sus pensamientos. Si pensamos que la vida es injusta y las personas malas, esa será la forma en que miraremos todo.
El que desconfía de las personas y de sus intenciones no puede ser feliz. Pensar en forma positiva del mundo y de las personas que te rodean, te dará una razón para regocijarte y enfrentar las situaciones difíciles de la vida con mejor actitud. “El optimismo soluciona la mitad de cada problema”.

La fe

Se ha comprobado que quienes poseen fe en un ser superior son más felices y le encuentran más significado a la vida.
La falta de esperanza y confianza en un ser superior nos obligará a apretar los dientes y arremeter contra el mundo con nuestras propias fuerzas, al pensar que nadie nos ayudará más que nosotros mismos. Pero si confiamos en que no estamos solos, podremos estar seguros de que nuestras cargas serán compartidas, y por lo tanto más livianas.
No todo en la vida saldrá de la manera en que lo esperamos, y seremos desafiados por la adversidad, pero ante esos imponderables hay una decisión que no podemos eludir: “Seremos felices o seremos unos amargados”. Yo elijo ser feliz, ¿Y tú?

por Sergio Romero, editor invitado

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