El universo: ¿azar o creación?

By on February 20, 2015

Los científicos creen que vivimos en un momento fundamental para el entendimiento del cosmos. Hoy contamos con más tecnología que nunca antes, pero a pesar de ello, la ciencia no puede explicar muchas cosas fundamentales, por ejemplo: la llamada materia oscura. Hay algo que causa efectos gravitacionales fuertes que no concuerdan con los efectos que causa la materia visible que contiene el universo. ¿Qué es la materia oscura? Nadie lo sabe.

Es interesante saber que a pesar de todos los datos actuales sobre el universo, los hombres de ciencia yerran en sus interpretaciones. En 1974 Stephen Hawking predijo la existencia de los agujeros negros y afirmó que son puntos en el espacio donde la gravedad es tan masiva que ni la luz puede escapar, pero ahora, en 2014, él dice que estos agujeros cósmicos no son negros sino grises, es decir, que cierta cantidad de luz puede escapar luego de un tiempo.

¿Quién no ha mirado un cielo tachonado de estrellas y se ha preguntado por el origen de todas las cosas?” Según los científicos el universo vino a la existencia a causa de una gran explosión o Big Bang. Antes no había luz ni oscuridad, calor o frío. No había materia, energía, espacio o tiempo, pero en la nada surgió un punto de infinita densidad de energía y calor que no pudo contenerse en sí mismo y explotó. Así surgió el espacio, que comenzó a llenarse de energía y radiación, y con el paso del tiempo todo apareció por azar. Esta teoría se basa en varios supuestos: 1) El universo está en expansión. 2) La luz que emiten las galaxias indican que se están alejando unas de las otras. 3) La temperatura cósmica ha disminuido.

El razonamiento de los científicos es sencillo: Si hoy todo se aleja, si hay más espacio, y si la temperatura cósmica ha descendido, la conclusión es que antes todo estaba más cerca, había menos espacio y la temperatura era más alta. Y si retrocediéramos en el tiempo lo suficiente llegaríamos a un punto donde todo estaría dentro de una densidad infinita de energía y calor.

Resulta increíble pensar que lo que hoy existe apareció luego de una gran explosión de un núcleo minúsculo. ¿De dónde salió la energía de aquel núcleo?, o ¿qué causo la explosión? Estas son preguntas que los científicos evaden. El instituto de investigación científica SETI, en California, organizó en 2012 un panel de discusión con eminencias científicas para tratar la pregunta: “¿Se necesitó un poder divino para que el universo comenzara?” Todos respondieron que no. El astrofísico Alex Filippenko de la Universidad de California dijo:

“El Big Bang pudo haber ocurrido como resultado de que las leyes de la física ya estaban presentes. Bueno, esto supone la existencia de un ser que creó estas leyes de la física y encendió la chispa que activó las leyes que crearon el universo, quizá más de uno. La chispa divina fue lo que produjo las leyes de la física. Yo no sé quién o qué produjo esa chispa divina. Así que dejémoslo solo en las leyes de la física”.

Los cristianos entendemos que es más fácil creer en Dios como creador de todo que creer en el azar como el responsable de la vida. Es más razonable pensar que Dios nos creó porque nos ama que pensar que todo lo que existe es el resultado de la suerte cósmica, y que nada tiene un propósito definido. De más está decir que siempre aparece alguien que nos interroga, como creyentes, acerca de la existencia de Dios. Aquí es donde interviene la fe. No podemos explicar la existencia de Dios, así como la ciencia tampoco puede explicar el origen de la energía de aquel núcleo que una vez explotó. Sin embargo, podemos ver un diseño inteligente en la naturaleza.

El azar no puede diseñar nada con un propósito definido, pero sí un Ser omnisapiente. Nuestra fe en que hay un Creador no se basa en pruebas, pero sí en evidencias tangibles que se muestran en la naturaleza. La perfección y precisión de las leyes de la física así lo demuestran. La chispa divina que dio inicio a estas leyes y al universo como un todo fue la voz de Dios. La Escritura afirma: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3).

Es verdad que hubo un tiempo, como dice la ciencia, en que el universo no existía, pero todo vino a la existencia por mandato de Dios: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca… porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:6, 9).

La ciencia afirma que así como hubo un comienzo habrá un final para el universo. Sin embargo, la Biblia dice que Dios no solo es el creador del universo, sino también el sustentador: “Dios… en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo… por quien asimismo hizo el universo… y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:1-3).

Dice el Señor: “Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré” (Isaías 46:4).

El Creador es tu Sustentador y Salvador. Él quiere que confíes en él. Entrégale tu corazón.

 

por Víctor Feliz Brown

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