El caso Floyd aumenta la visibilidad de los abusos policiales en Brasil

By on June 24, 2020

El asesinato del afroamericano George Floyd ha servido para aumentar la visibilidad de los abusos policiales en Brasil, donde en menos de un mes murieron dos adolescentes negros, supuestamente víctimas de agentes del orden.

Guilherme Silva Guedes, de 15 años y residente en los arrabales de Sao Paulo, y Joao Pedro Mattos, de 14 y de los suburbios de Rio de Janeiro, tuvieron una prematura muerte presuntamente por culpa de acciones de policías.

Y el pasado domingo, Gabriel Nunes de Sousa, de 19 años y del área metropolitana de Sao Paulo, fue uno de los rostros de los abusos de la autoridad. El joven se desmayó cuando un policía presionó su cuello.

Los tres casos, que sucedieron próximos al asesinato de Floyd a finales de mayo, se han convertido en emblema de la lucha contra los abusos y la letalidad policial, en aumento durante la pandemia de la COVID-19.

“La violencia policial en Brasil es denunciada constantemente por movimientos sociales, sobre todo periféricos”, pero la muerte de Floyd dio un “impulso” a estos grupos para visibilizar más casos y ejercer un “mayor control sobre la actuación de los agentes”, aseveró a Efe David Marques, coordinador de proyectos del Fórum Brasileño de Seguridad Pública.

Esta “vigilancia social” a los cuerpos de seguridad brasileños busca contrarrestar la “deficiencia histórica de un control externo de la actividad policial”, dijo Marques, quien insistió en el papel clave de las nuevas tecnologías y las redes sociales en el esfuerzo de generar “repercusión”.

UN CASO QUE EVOCA AL DE FLOYD

En el gigante suramericano, la indignación ciudadana desatada tras los últimos capítulos de violencia policial, tan común en las periferias empobrecidas, llevaron al más poblado estado del país, Sao Paulo, a decretar un “reentrenamiento” de los agentes de la policía militar.

Así lo anunció esta semana el gobernador de centro-derecha Joao Doria, después de hacerse viral un video en el que aparecía un agente agrediendo a un joven mestizo en Carapicuíba, en la región metropolitana de Sao Paulo.

En las imágenes, registradas el pasado domingo por los vecinos de este municipio, aparecía un policía presionando, auxiliado con una rodilla, el cuello de Gabriel Nunes de Sousa, de 19 años, tumbado en el asfalto y quien se llegó a desmayar.

A muchos les recordó las imágenes que captaron los casi nueve minutos de agonía de George Floyd en Minneapolis. Esa escena con Gabriel circuló apenas dos días después de conocerse otro polémico episodio policial, registrado también en videos.

En él, dos vendedores ambulantes resultaron heridos tras recibir tiros de balas de goma durante una acción policial el pasado 19 de junio en un baile funk en una comunidad de la zona sur de la megalópolis.

LA MUERTE DE DOS ADOLESCENTES NEGROS Y PERIFÉRICOS

Si en Brasil eres negro, joven y vives en la periferia, las posibilidades de morir en una operación policial se multiplican por tres, según el Fórum Brasileño de Seguridad Pública.

Así sucedió con Guilherme, un afrodescendiente de 15 años muerto el pasado 14 de junio, presuntamente a manos de un policía militar que está actualmente arrestado.

El fallecimiento de este joven, encontrado sin vida y con dos tiros en la cabeza en el municipio de Diadema, provocó protestas en el barrio paulista de Vila Clara, donde residía Guilherme.

Los días posteriores a su muerte, decenas de personas salieron en las calles de esa barriada para denunciar el racismo y la violencia policial.

Durante las protestas de hace una semana, que desembocaron en disturbios con la policía e incendiaron autobuses del transporte público, se registraron como mínimo tres vídeos en los que aparecían agentes policiales agrediendo físicamente a ciudadanos.

Como Guilherme, Joao Pedro -joven, negro y vecino de la periferia- también tuvo una muerte prematura.

Un operativo policial el pasado 18 de mayo le costó la vida a este adolescente, quien fue tiroteado en su propia casa, en la zona metropolitana de Río de Janeiro, donde fueron encontradas cerca de 70 marcas de bala.

Aunque este trágico suceso no provocó una respuesta social comparable a la de EE.UU., Joao Pedro se convirtió en el símbolo de las protestas de “Las Vidas negras importan” en Brasil.

La investigación sigue abierta. Tras identificar que el arma que disparó al adolescente era del mismo calibre que el del usado por la policía civil, tres agentes que participaron de la fatal operación están bajo sospecha.

La corporación informó que los tres investigados continúan trabajando en el cuerpo, aunque con actividades administrativas después de ser apartados de los servicios en las calles.

RÉCORD DE VIOLENCIA POLICIAL EN PLENA PANDEMIA

A pesar de las medidas de aislamiento social decretadas desde la segunda quincena de marzo a fin de evitar el avance del coronavirus, la violencia policial repuntó este año en Brasil, el segundo país del mundo más afectado por el patógeno.

En la región de Río de Janeiro, la policía civil y militar mató a 741 personas entre enero y mayo de este año, lo que supone el mayor número registrado durante este período desde 1998.

Son casi cinco personas diarias muertas a manos de los agentes policiales de Río, uno de los estados más golpeados por la violencia, según datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP).

Solo en abril, las operaciones policiales en el estado carioca se saldaron con 177 fallecimientos, una cifra un 43 % superior a las muertes registradas el cuarto mes de 2019.

En Sao Paulo, el número de personas fallecidas en acciones policiales también creció durante la crisis sanitaria, pues las muertes aumentaron un 31 % en el primer cuatrimestre del año.

De todas ellas, 119 ocurrieron en abril, cuando la cifra de fallecimientos a manos de policías saltó un 53 % en comparación al mismo mes de 2019 (78).

Carla Samon Ros

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