Barranquilla, inspiración para historia y novela

By on March 13, 2014

Muchas veces leemos una novela y quedamos fascinados, ya sea por el tema, el estilo del escritor, las características de los personajes, o  porque nos transporta a un pasaje de nuestra vida que por alguna razón hemos guardado en nuestro interior, o a un lugar,  un tiempo, o un ámbito de costumbres, para nosotros desconocido pero que nos parece maravilloso.  

No menos cierto es, si embargo, que otras veces el deleite lo encontramos en obras cuyo contenido quizás nadie hubiera podido esperar, por guardar una relación directa con acontecimientos que si bien han tenido alguna importancia a nivel local, nacional o internacional,  no habíamos pensado  que pudieran servir de inspiración a un escritor.

En la obra de Esteban Herrera Iranzo, por ejemplo, encontramos cómo, sus novelas, cuentos y relatos, se hallan atados, de una manera consecuencial y sucesiva, a lo que podríamos describir como el “choque de dos acontecimientos históricos, diametralmente opuestos en cuanto a sus manifestaciones culturales”, la llamada “Regeneración” que vive Colombia a finales del siglo XIX y principios del XX, y la “Industrialización”, que ha adoptado este país para contrarrestar los efectos deprimentes de la crisis mundial de los treinta. En efecto, esta obra, que parte de los años 70 del siglo XIX, hace énfasis en este enfrentamiento y continúa luego el curso de lo que a  juicio del escritor han sido los resultados. En ella, Herrera Iranzo nos muestra unos personajes que enfrentan, a ultranza, a  un mundo nuevo, “cruel y despiadado”, que amenaza con dejarlos atrás.

“Por supuesto que el escritor no olvida en su obra las contribuciones que al respecto han venido realizando otros acontecimientos económicos, políticos  y sociales de nivel mundial” -A.H.

Cuando leemos “San Juan y la burra”, una de sus novelas, ambientada en la Barranquilla de finales del siglo XIX y principios del XX, vemos cómo el protagonista, Pedro Antonio,  con una Biblia en la mano y vestido de bata negra, se pasea en una burra por la calles de “la Arenosa”, una ciudad caribeña -, “que ha caído en manos de la industrialización” -, para pedir  a sus habitantes que no olviden las enseñanzas del maestro de Galilea, pero estos -, que han comenzado a cambiar sus vidas -, lo enfrentan, arrojándole cuanto cosa encuentran a la mano. Otro de sus libros es “Olgo”, un relato ambientado en la Barranquilla de los años treinta a los sesenta. En él encontramos como protagonista a un(a) hermafrodita, “Olgo” u “Olga”, que, habiendo sido criado por una abuela, bajo los preceptos morales de la Regeneración, le toca vivir el nuevo orden  de la industrialización. Olgo, que viste una bata blanca, larga hasta los tobillos, es religioso y liberal, y en el transcurso del relato se desempeña en juegos y trabajos de hombre y de mujer; él se cree hombre y mujer a la vez, pero le gustan solo las mujeres. No obstante el tiempo a que se refiere el libro, Olgo aparece como un líder comunitario muy querido en “San Isidro”, un barrio de invasión, que se ha dado en la ciudad debido a la Gran Crisis.

Pero quizás lo más curioso de esta historia es, cómo el sexo indefinido del personaje confunde el habla de los vecinos cuando a él se refieren: “Olgo es emprendedora”, u “Olga es muy callado”, por ejemplo. Otro libro de este escritor, que merece ser citado por venir al caso, es “La Primate”, una novela que tiene como escenario la Barranquilla de finales de los sesenta. Esta obra nos muestra cómo una ciudad en crisis es transformada por la modernidad en un zoológico en el que un elefante que emite un barrito melodioso, unos buitres llegados de tierras lejanas, y un hippie, acaparan la atención de los asistentes; mientras, un mono, cansado de hacer morisquetas que a nadie interesan, decide escapar de su jaula.

En ella lo religioso ha quedado  relegado a los orfanatos, sanatorios mentales, hospitales, penitenciarias… Aun cuando se mantiene una distancia considerable entre lo tradicional y lo liberal, los personajes escuchan música regional y el rock; las muchachas visten de faldas largas, en su mayoría blancas, cuando asisten al colegio, y de short cuando están en sus casas. Por otra parte, los personajes, buenos y malos, poseen una inteligencia desarrollada que les permite  adaptarse con una precisión sorprendente a la escena, al punto de convencer a cualquiera de que son ellos los poseedores de la verdad; tal es el caso de Rosa María, una niña ladrona que ha desarrollado una extraña cualidad: “mentir a base de verdades”.

No obstante, el personaje más  llamativo  es Nelly, la protagonista, una joven mimo y peleadora marcial que padece de una trastorno mental que le impide hablar. Ella, mediante una actuación gestual de movimientos de mono, logra burlar un ambiente al que su instinto primate le hace ver como una farsa.

Por supuesto que estas líneas expresan apenas el resultado de una investigación socio cultural que me he permitido realizar en base a lo encontrado en el texto de la obra de este escritor. Para el logro de un estudio de mayor profundidad, es menester acudir a datos que pudieran llevarnos a conocer su historia personal. Esto nos ayudaría, desde luego, a comprender mejor el argumento de sus libros.

Por Angela Herrera Rueda.
Abogada e investigadora social.

Nota del editor: El libro ‘La Primate‘ se puede conseguir actualmente en Amazon.ca. La Primate es una novela de ficción que lleva al lector a ubicarse en Colombia durante la década de los 70.

Foto: Esteban Herrera Iranzo, Barranquilla, Colombia

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