Bilingüismo imperfecto

By on February 1, 2017

Tendiendo Puentes

¿Es necesario hablar tu segundo idioma perfectamente para ser considerado bilingüe? Para aprendices de una segunda lengua eso parece el estándar que se tiene que lograr como objetivo primario. No es algo solamente impuesto por los hablantes nativos, sino también por ellos mismos.

Hay varias maneras de aprender un idioma: en una clase formal, inmersión en países donde lo hablan como lengua nativa, y hoy se puede aprender hasta con aplicaciones o clases en línea. Cada forma tiene sus propias ventajas y desventajas, pero la presión de lograr perfección es igual en todos los casos. Aunque no se puede saber con seguridad, probablemente se deba al sistema educativo tradicional y a la manera de que evaluamos otras habilidades y otras asignaturas en el mundo educativo.
La primera cosa que tenemos que considerar es que las asignaturas que se aprenden en la escuela requieren que exista perfección cuando se demuestra el conocimiento de las mismas, sino es un fracaso.    Al estudiar matemáticas aprendemos que 4 más 4 son 8. Si decimos que son 7 demostramos una falta de conocimiento básico de cómo funcionan los números. El estudio de la química es igual. Para producir ciertos resultados, el conocimiento de las propiedades de los elementos es necesario. Por ejemplo, si combinamos hidrógeno y oxígeno podemos terminar con H20 que es agua, o H202, que es peróxido de hidrógeno, lo cual no se puede consumir. Cometer errores en estos campos resulta en la incapacidad de cumplir el fin para el cual sirven.
Por otro lado, el propósito de una lengua es transmitir y entender mensajes y aunque existen reglas y normas que indican el uso gramatical correcto de la lengua, no seguirlas no necesariamente impide que la gente te entienda. Esto se comprueba en la producción de hablantes nativos; ni ellos mismos hablan con perfección. La Real Academia Española (RAE), que se encarga de la documentación y actualización del idioma, ha aceptado recientemente palabras como “otubre”, “almóndiga” y “toballa” por “octubre”, “albóndiga” y “toalla” por la cantidad de personas que las decía y/o escribía incorrectamente. Cambios internos como estos en el español representan la evolución de la lengua y el hecho de que la definición de lo que es correcto no está escrito en piedra.
Entonces, si alguien, a pesar de algunos errores, es capaz de consistentemente comunicar sus ideas sin problemas de ser entendido sería considerado técnicamente bilingüe, ¿no? Esto tampoco parece una conclusión definitiva. Las normas lingüísticas forman un sistema predecible. Aunque podemos entender a personas que comenten algunos errores, es gracias a la base de la gramática que tenemos, haciendo suficiente sentido de lo que produjeron. Mientras que el esfuerzo para entender al hablante no sea tanto que nos cueste más descifrar su mensaje que el beneficio de entenderle, no hay problema.

Teniendo todo esto en cuenta, regresamos a la pregunta inicial, si no es necesario hablar un idioma con perfección para comprobar que una persona tiene un buen dominio, ¿cuándo es uno verdaderamente bilingüe? Todavía no se sabe dónde queda la línea precisa de bilingüismo, pero no es un hablante que habla sin sentido, ni es un hablante perfecto.  Como aprendiz de español, considero que el perfeccionamiento debería ser una meta secundaria, sin embargo, uno es bilingüe mucho antes de hablar ‘perfectamente’ como un hablante nativo.

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